jueves, 31 de octubre de 2013

autobiografia

Me llamo Renata, tengo 19 años de edad; mi cumpleaños es el 15 de noviembre estudio mercadotecnia en el ITESO. Terminé mis estudios básicos en el Instituto de la Vera-cruz.
El año pasado tuve una experiencia que marcó mi vida, mi manera de ver las cosas y me hizo crecer como persona en varios ámbitos. En mayo del año pasado decidí irme de niñera a alguna parte de los Estados Unidos, porque no quería comenzar la universidad, quería tomarme un año sabático, como lo llaman la mayoría de las personas. Para ahorrar, viajar, conocer lugares, gente nueva, y principalmente para crecer como persona, quería tener más independencia.
Durante todo junio y julio estuve en contacto con varias familias de los Estados Unidos, teniendo como alguna clase de entrevistas para llegarnos a conocer  que ellos me conocieran. Llegó un momento en el que no encontraba a nadie que me convenciera, o que yo les agradara o ellos me agradaran a mí. Estuve a punto de darme por vencida y entrar a la universidad en agosto, pero a principios de septiembre una amiga me comentó acerca de una familia que vivía en Boston y que estaban buscando a una niñera de Guadalajara que los ayudara, así que me contacté con ellos y quedamos en hablar por Skype y conocernos.
Cuando hablamos la señora me preguntaba cosas de mi familia, yo a ella de la suya, y quedamos encantadas, con esa simple llamada las dos decidimos que sí me iba a Boston con ellos.
El 9 de septiembre tomé un avión a Boston. Yo iba decidida lograr todas mis metas, a cumplir mis expectativas y mejorarlas.
La familia son los papás (Allison y Jim)  tres niños Patrick de trece años, Connor de 10 años y Blake de 5 años. En mi vuelo hacia Boston me pasó de todo. Hice una parada en Houston y perdí mi vuelo hacia Boston, viajaba yo sola, entonces desde ahí empezó la aventura. Llegué a Boston después de 11 horas de vuelo. Cansada, nerviosa, con miedo, sin saber qué esperar o lo que me iba a encontrar; era otro lenguaje que gracias a dios ya lo dominaba.
Al llegar a Boston y conocer a la familia, ellos siempre trataron de hacerme sentir como si estuviera en casa. En algún punto lo lograron: era una familia muy unida, alegre, positiva, les gustaba viajar y conocer lugares y cosas nuevas. Son cosas que me encantan a mí.
Congeniamos al instante. Al principio fue difícil para mí y para los niños, ya que llegaba una persona nueva a sus vidas y difícil para mí porque estaba lejos de mi casa, de mi familia, de mis amigas y principalmente lejos de mi burbuja y comodidad.
Pero con el tiempo aprendí cosas nuevas, como usar la lavadora y secado, manejé en carretera, cosas que nunca había hecho aquí en México. En fin, muchas cosas. Principalmente logré mi objetivo más grande que era crecer como persona, como mujer. Aprendí a hacer las cosas por mí misma, desde lo más simple como tender mi cama hasta valerme por mí misma.
Yo trabajaba para mantenerme, comprarme desde mi shampoo hasta mi ropa, mis zapatos. Otro de mis objetivos era viajar y conocer. Fui a Nueva York, a Salem, Philadelfia, Baltimore, y a distintos pueblos y suburbios de Boston. Probé cosas nuevas, aprendí a esquiar, experimenté una cultura totalmente distinta a la nuestra, conocí personas increíbles que marcaron mi vida para siempre.
Con el conocer y experimentar vinieron muchas enseñanzas; el lenguaje lo aprendí a dominar. Otra de las cosas que muchas personas que durante ese año me remarcaron, fue la madurez que adquirí todo el tiempo que estuve allá. Cosa que yo alcancé a notar también.
Le doy gracias  a dios por la experiencia de poderme ir a Boston, a aprender y a adquirir todo los conocimientos y vivencias. Como en toda experiencia se viven cosas buenas y cosas malas; al principio para mí fue muy difícil acostumbrarme a que no estaban mis papás, a que estaba trabajando, a cuidar niños e infinidad de cosas a las que me acostumbré.
Conocí a unas personas increíbles, como la familia que me recibió. Les tengo mucho cariño, ahora son parte de mí y de mi vida. En gran parte, mi maduración y mi crecimiento fue gracias a ellos; los niños principalmente me enseñaron muchas cosas, entre ellas la paciencia.
Irme el año completo fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, fue el tiempo suficiente para aprender lo que quería aprender y cumplir mis metas. Otra cosa adquirí con el tiempo que estuve allá: fue a apreciar las cosas que tenía aquí en Guadalajara; a las que era mi familia. Darme cuenta del papel que tiene cada uno de mi familia en mi vida, y cuánto me hicieron falta todo ese tiempo. Mis amigas, son mis hermanas y todo el tiempo que estuve en Boston me di cuenta quién en realidad es mi amiga y está ahí cuando más la necesito y quién no es una persona importante en tu vida.
Una de mis amigas tuvo la oportunidad de irme a visitar una semana, y tuvimos una experiencia increíble: nos fuimos a Nueva york, y pasamos los demás días en Boston.
Esta experiencia me ayuda a definirme mejor como persona y como mujer. Me hizo darme cuenta de muchas cosas que no me gustaban y le agarré gusto a otras que no conocía, o que no había hecho antes. Aprendí desde a cocinar, lavar ropa, hacer las camas, y muchas cosas más.  Es una experiencia que recomendaría 100% a las personas, y conocí personas increíbles que jamás voy a olvidar.




1 comentario:

  1. Que padre experiencia tuviste. Cuando estás en una ciudad nueva sin tu familia, tienes que hacer cosas por ti sola, y aprender a hacerlas si aún no sabes, me esta sucediendo. Muy bonita autobiografía.

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