Me
llamo Renata, tengo 19 años de edad; mi cumpleaños es el 15 de noviembre estudio
mercadotecnia en el ITESO. Terminé mis estudios básicos en el Instituto de la
Vera-cruz.
El
año pasado tuve una experiencia que marcó mi vida, mi manera de ver las cosas y
me hizo crecer como persona en varios ámbitos. En mayo del año pasado decidí
irme de niñera a alguna parte de los Estados Unidos, porque no quería comenzar
la universidad, quería tomarme un año sabático, como lo llaman la mayoría de
las personas. Para ahorrar, viajar, conocer lugares, gente nueva, y
principalmente para crecer como persona, quería tener más independencia.
Durante
todo junio y julio estuve en contacto con varias familias de los Estados Unidos,
teniendo como alguna clase de entrevistas para llegarnos a conocer que ellos me conocieran. Llegó un momento en
el que no encontraba a nadie que me convenciera, o que yo les agradara o ellos
me agradaran a mí. Estuve a punto de darme por vencida y entrar a la
universidad en agosto, pero a principios de septiembre una amiga me comentó
acerca de una familia que vivía en Boston y que estaban buscando a una niñera
de Guadalajara que los ayudara, así que me contacté con ellos y quedamos en
hablar por Skype y conocernos.
Cuando
hablamos la señora me preguntaba cosas de mi familia, yo a ella de la suya, y
quedamos encantadas, con esa simple llamada las dos decidimos que sí me iba a
Boston con ellos.
El 9
de septiembre tomé un avión a Boston. Yo iba decidida lograr todas mis metas, a
cumplir mis expectativas y mejorarlas.
La
familia son los papás (Allison y Jim) tres niños Patrick de trece años, Connor de 10
años y Blake de 5 años. En mi vuelo hacia Boston me pasó de todo. Hice una
parada en Houston y perdí mi vuelo hacia Boston, viajaba yo sola, entonces desde
ahí empezó la aventura. Llegué a Boston después de 11 horas de vuelo. Cansada,
nerviosa, con miedo, sin saber qué esperar o lo que me iba a encontrar; era
otro lenguaje que gracias a dios ya lo dominaba.
Al
llegar a Boston y conocer a la familia, ellos siempre trataron de hacerme sentir
como si estuviera en casa. En algún punto lo lograron: era una familia muy
unida, alegre, positiva, les gustaba viajar y conocer lugares y cosas nuevas. Son
cosas que me encantan a mí.
Congeniamos
al instante. Al principio fue difícil para mí y para los niños, ya que llegaba
una persona nueva a sus vidas y difícil para mí porque estaba lejos de mi casa,
de mi familia, de mis amigas y principalmente lejos de mi burbuja y comodidad.
Pero
con el tiempo aprendí cosas nuevas, como usar la lavadora y secado, manejé en
carretera, cosas que nunca había hecho aquí en México. En fin, muchas cosas.
Principalmente logré mi objetivo más grande que era crecer como persona, como
mujer. Aprendí a hacer las cosas por mí misma, desde lo más simple como tender
mi cama hasta valerme por mí misma.
Yo
trabajaba para mantenerme, comprarme desde mi shampoo hasta mi ropa, mis
zapatos. Otro de mis objetivos era viajar y conocer. Fui a Nueva York, a Salem,
Philadelfia, Baltimore, y a distintos pueblos y suburbios de Boston. Probé
cosas nuevas, aprendí a esquiar, experimenté una cultura totalmente distinta a
la nuestra, conocí personas increíbles que marcaron mi vida para siempre.
Con
el conocer y experimentar vinieron muchas enseñanzas; el lenguaje lo aprendí a
dominar. Otra de las cosas que muchas personas que durante ese año me
remarcaron, fue la madurez que adquirí todo el tiempo que estuve allá. Cosa que
yo alcancé a notar también.
Le
doy gracias a dios por la experiencia de
poderme ir a Boston, a aprender y a adquirir todo los conocimientos y
vivencias. Como en toda experiencia se viven cosas buenas y cosas malas; al
principio para mí fue muy difícil acostumbrarme a que no estaban mis papás, a
que estaba trabajando, a cuidar niños e infinidad de cosas a las que me
acostumbré.
Conocí
a unas personas increíbles, como la familia que me recibió. Les tengo mucho
cariño, ahora son parte de mí y de mi vida. En gran parte, mi maduración y mi crecimiento
fue gracias a ellos; los niños principalmente me enseñaron muchas cosas, entre
ellas la paciencia.
Irme
el año completo fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, fue
el tiempo suficiente para aprender lo que quería aprender y cumplir mis metas.
Otra cosa adquirí con el tiempo que estuve allá: fue a apreciar las cosas que
tenía aquí en Guadalajara; a las que era mi familia. Darme cuenta del papel que
tiene cada uno de mi familia en mi vida, y cuánto me hicieron falta todo ese
tiempo. Mis amigas, son mis hermanas y todo el tiempo que estuve en Boston me
di cuenta quién en realidad es mi amiga y está ahí cuando más la necesito y
quién no es una persona importante en tu vida.
Una
de mis amigas tuvo la oportunidad de irme a visitar una semana, y tuvimos una
experiencia increíble: nos fuimos a Nueva york, y pasamos los demás días en
Boston.
Esta
experiencia me ayuda a definirme mejor como persona y como mujer. Me hizo darme
cuenta de muchas cosas que no me gustaban y le agarré gusto a otras que no
conocía, o que no había hecho antes. Aprendí desde a cocinar, lavar ropa, hacer
las camas, y muchas cosas más. Es una
experiencia que recomendaría 100% a las personas, y conocí personas increíbles
que jamás voy a olvidar.
Que padre experiencia tuviste. Cuando estás en una ciudad nueva sin tu familia, tienes que hacer cosas por ti sola, y aprender a hacerlas si aún no sabes, me esta sucediendo. Muy bonita autobiografía.
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